Cuando hace dos meses y medio de mi última entrada, me explico. Mi ordenador se murió poco después de volver de Londres, y aún no me he sacado uno nuevo de por ahí. Eso limita mi actividad como blogger, que ya antes era más bien discreta. En cualquier caso, el tiempo libre disponible no ha sido muy allá, ni muy abundante, de modo que no podría haber garantizado más que, quizás, una entradilla más en este tiempo.
De modo que vamos por partes. Escribía allá por febrero, el día antes de mi primera visita a Londres. Todo el mundo conoce Londres, así que quizás la visita sólo merezca algún comentario suelto. El primero, reseñar lo que la mayoría refrendaréis. Londres mola. Es cierto que la escala de la ciudad se va un poquito de madre, pero eso hace incluso un poco más espectacular el hecho de no dejar de sentirte en un pequeño barrio, aún en el centro de esa masa ingente. Segundo, el English Breakfast está muy bien, pero apostaría las pocas coronas que tengo a que los ingleses no desayunan eso, porque no se ve mucho obeso por la calle.
| English Breakfast (por si no se ve bien: bacon, huevos, tostadas, salchichas, setas, salchichas y un café). |
Tercero, que el Shard de Renzo Piano no es tan terrorífico como parecía y que, de hecho, la vista in situ le da muchos puntos.
Y, por último, y no menos importante, que María Mariño y yo vimos a Jennifer Lawrence y Matt Damon, entre otros, en la alfombra roja de una pre-party de los premios BAFTA, que eran ese fin de semana en Londres. (Hala).
| Shard London Tower (Renzo Piano, 2012). |
Siguiente parada, Helsinki en el segundo fin de semana de marzo. Ésta es una ciudad un poquito más desconocida para todos, seguramente. Es nueva. O al menos, nueva en comparación con Londres, Roma o, ya puestos, Estocolmo. Esto da lugar a que el centro de la ciudad (no muy grande, dado que tiene algo más de medio millón de habitantes) se alternan edificios antiguos, de finales del XIX o principios del XX con arquitectura racionalista que tanto nos gusta a los arquitectos y tan poco al resto del personal.
| Kampin Kappelli (Capilla del Silencio) (Kimmo Lintula, Niko Sirola and Mikko Summanen, 2012). |
Para no aburrir mucho, destaco que tienen euros, lo cual abarata en un 10% la Cheeseburguer en el McDonald's, destaco la arquitectura de Alvar Aalto (claro), el Templo del Silencio, la Temppeliaukion kyrkko, y el fuerte de la isla de Suomenlinna, del siglo XVIII, cuya peligrosidad no es nada desdeñable por culpa de las terribles rachas de viento.
| Fuerte en la Isla de Suomenlinna, Helsinki. |
Tercer viaje: París. No sé si fue mejor o peor que los otros dos. Lo seguro es que fue mucho más cansado, mucho más arquitectónico, y mucho más rentable, dado que pagaba la oficina. El motivo de este viaje fue la inauguración de una exposición monográfica sobre el estudio en la Galerie d'Architecture (http://www.galerie-architecture.fr/), para la cual tuvimos que trabajar algo en el montaje de la exposición. El resto del viaje, cinco días, sirvió para visitar muchísima arquitectura contemporánea, y poquito de lo tradicional a ver en París.
| Inauguración de la exposición de Tham & Videgård en la Galerie d'Architecture en París. |
Todo el mundo de la oficina había estado ya allí, así son las cosas. De modo que cuando yo comentaba que nunca había ido, me miraban un poco raro.
| Villa Savoya (Le Corbusier, 1929). |
Resumiendo un poco: hicimos póker de Le Corbusier (Maison La Roche, su apartamento, Villa Savoya y Pabellón Suizo), visitamos varios puntos de vivienda colectiva, destacando las nuevas viviendas de Île Seguin. Vimos un conjunto brutalista de los años 60 de Ivry-sur-Seine, donde conocimos a la arquitecta de una parte, Renee Gailhoustet. También visitamos la ciudad universitaria, donde además de ver el Pabellón Suizo, entramos en la Casa de Brasil, de Lucio Costa. Estuvimos en la sede del Partido Comunista de Niemeyer...
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| Vivienda en Ivry-sur-Seine. |
Vamos, que mil cosas, mil sitios, y muchos kilómetros, afortunadamente compensados por cenas pagadas por la oficina en las que no parecía que se reparara en gastos. Que si degustaciones, que si mariscadas y cerveza, y vino, y champán. Así cualquiera.
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| Vista del Sena desde la azotea del Instituto del Mundo Árabe (Jean Nouvel, 1987). |
En definitiva, un empacho. ¿Y en Estocolmo? Pues en Estocolmo, trabajar más que otra cosa. En la oficina hemos entregado el concurso de un hotel en el sur de Suecia, un par de casas para el concurso de Casa del Año del Architectural Review... y tampoco mucho más. También he entregado el otro día el concurso de arquia y quedo a la espera de ver qué dice Campo Baeza sobre ello.
Tuve además alguna visita, lo cual me hizo hacer cosas que, por turísticas, no había hecho antes, como recorrer la isla de Djurgården o el palacio Real.
Por otra parte, la primavera se pasó dos semanas por aquí. El fin de semana de Semana Santa y el pasado fueron magníficos. Hoy nevó, de modo que a saber cuándo empieza el buen tiempo de verdad. En cualquier caso, ha dejado un muy buen día comiendo al lado del río en Uppsala, un recorrido por Skogskyrkogården con el tiempo soleado, o Kunsträdgården abarrotado de gente y con los árboles florecidos.
| Río Fyris de Uppsala. |
Esto va para largo, así que sigo aplazando para otra entrada las últimas lecciones sobre la noche estocolmesa y demás cotidianidades.


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