martes, 24 de septiembre de 2013

Ya hace un frío que pela.

Hace semana y dos días escribía que no hacía un frío que pelaba...aún. Y era verdad. El verano declinaba pero aún se resistía a irse en Estocolmo. Pues bien, al día siguiente de escribir, llegó el Otoño. ¡Y llegó fuerte! 
Ese día, domingo, puse el despertador para las 7:00AM. Pues no sé cómo, pero a la mañana siguiente me desperté a las 8:08, me tiré litera abajo, ducha, etc...para descubrir cuando salgo a la calle que está lloviendo a cántaros y que habíamos cambiado de estación abruptamente aquella noche. Prisas, mojadura, T-Bana (metro) y entrada al primer día de trabajo hecho un pitín. Konrad, mi contacto, me recibe y me da las instrucciones básicas del estudio, tareas de los internos, etc.

Total: me siento, y empiezo a trabajar en el que es mi escritorio desde hace una semana. Súper amplio, con buena pantalla, y un ordenador que tampoco pensemos que es una maravilla. Pero con una red interna de la oficina que funciona bastante bien, y donde hay una INGENTE cantidad de información de proyectos actuales y pasados que, por aquello de la confidencialidad y de contrato, no puedo divulgar (por si a alguno, y tengo algún nombre en la cabeza, se le ocurre pedirme que pase cosillas).
Los internos, que por el momento somos Adolfo (que estudió en la escuela, ¡mira que es pequeño el mundo!), Pilar (de Pamplona, pero que estuvo un año en la escuela también) y Tomek (es polaco, también estuvo un año...no, es coña) tenemos que, además de hacer nuestro trabajo de arquitectos, tener más o menos abastecida la cocina (siempre hay bastantes cosas para comer), tener café hecho, tirar la basura y poner el lavavajillas.
El tema del idioma es curioso, porque es un poco como de separación de castas. Por un lado, están los arquitectos, que hablan sueco entre ellos (incluso Carmen, que es española), y los internos, que hablamos español entre nosotros (menos con Tomek, claro). Por último, entre castas nos comunicamos en inglés.

Foto de la oficina, casi desde mi punto de vista actual. Es un poco antigua, ahora todo está algo más despejado y mejor amueblado, pero sirve para dar una idea. 

En lo puramente arquitectónico, de momento he hecho un levantamiento de la volumetría de un área de Estocolmo para visualizar la implantación de una especie de tiendas de IKEA, aunque es un proyecto que no tenemos muy claro ninguno de qué va exactamente. Luego he hecho una recopilación de obras como referencia para un edificio de viviendas de ladrillo de planta curva, y llevo una semana con un 3D súper puñetero de un edificio en Upsala (www.tvark.se/axfast/). Resulta que al final se cambia el cerramiento de vidrio por una doble piel, con la exterior de chapa perforada. Pues cada pequeño cambio que se va haciendo y que vamos viendo en el proyecto me lleva un mundo, y poco a poco voy renegando y acordándome de los inventores del SketchUp uno por uno...

Por lo demás, me voy haciendo ya a la rutina de la oficina. Entrar algo antes de las 9. Un café. A las 12 y poco la gente come, o se va a comer, cosa que aún me voy resistiendo a hacer, aunque a la 1 como muy tarde, comiendo. Un rato después, otro café, y a las 5 y algo, un poco de pan sueco con queso (cortesía también de la oficina, ¡la gente allí come un huevo!), y a las 6 ó 6 y algo, para casa.

Pan con queso.

¡Que ya tengo casa! Vivo con un sueco que se llama Jörgen, y bastante bien. Problema, que es bastante caro y tardo 45 minutos desde el portal a la entrada del estudio, así que en un tiempo si me surge algo bien por ahí, habrá que estar atento para hacer un cambio. Estoy en una zona que se llama Vällingby, que es un área residencial de las primeras planificadas en Estocolmo, allá por finales de los 50 o principios de los 60. Hay un área comercial dispersa en varios edificios distintos donde hay un poco de todo: tiendas de ropa, H&M (imprescindible), McDonald´s, LIDL (también imprescindible)...
Me mudé aquí el miércoles pasado, y aún se estaba bien. Había fresquillo.

Vista de mi habitación.

Ayer empezó el invierno. Y hace un frío que pela, pero lo dejo para la siguiente entrega. Hay 5ºC fuera ahora mismo, y esta semana las mínimas van a tender hacia los 0ºC. ¡Al loro!

domingo, 15 de septiembre de 2013

No hace un frío que pela...aún.

Espero que se capte la ironía de la imagen de fondo.
Bien, no hace un frío que pela...aún. Aunque hoy ya se ha notado un cambio gordo en la temperatura, y también en el cielo. Al llegar hace tres días a Estocolmo había un calorcillo bastante agradable, incluso agobiante por momentos por la humedad que hace aquí. Según los autóctonos, al verano le quedan dos semanas como mucho, y eso porque el tiempo está loco y los inviernos "no son como los de antes". 

Hablando de autóctonos. Puede que en sucesivas entregas tenga que matizar las cosas, pero a base de echar tiempo en el metro y por la calle (eso sí, antes de las 7 de la tarde; más allá de eso, ya están cenando por ahí o en su casa) te encuentras con que el sueco/sueca es un ser peculiar. Si bien es un poco pronto para definirlos en cuanto a su carácter (aunque sí tiene toda la pinta de que todos los tópicos sean ciertos), hay que aclarar ciertos puntos en cuanto a su físico. El mito de las suecas es MENTIRA. Me explico. Llaman mucho la atención, es cierto. Pero todo es debido a que, esto sí que es verdad, la sueca es una sociedad muy rubia. ¡Y hasta es cierto que muchos tienen los ojos azules! Eso sí, lo de irte girando por la calle...es otra historia. Y ahí empieza el mito. No es para tanto, ni mucho menos.

Vista de Strandvägen desde el Djugardsbron.

Pasando a otros menesteres, aclaro el tema de la moneda. Hablaré normalmente en SEK. El SEK es la abreviatura de la Corona Sueca. Aviso: es una moneda terriblemente endiablada, y más si no tienes cuidado al hacerte tu propia traducción al euro. Un euro no son 10SEK. 10SEK es 1´15 euros. Y sean 8, 10, 12, o las SEK que quieras, aquí todo está muy caro. Es verdad que el McDonald´s es barato, sólo ligeramente más caro que el de España (también los Kebaps). Pero tomar una cerveza en un bar por ahí no baja de 40SEK (me remito al principio de este párrafo), y eso siendo una cerveza de las malillas... No creo que sea pronto ya siquiera para decir que este año voy a echar de menos Casiña....¡y mucho!

Otras cosas...Pues el albergue no está muy mal, aunque es un poco zulo. Es una especie de subterráneo de estos que abundan aquí, y algunas habitaciones tienen luz natural, y otras no. El internet, sin embargo, funciona muy bien y hay café y te gratis. 
Y lo más importante. ¡A mitad de esta semana me voy a un piso! Encontré a un tipo sueco que se llama Jörgen, que tendrá unos veintimuchos, creo que no debe llegar a los 30. Está bien. Es una zona residencial al noroeste del centro. Concretamente, es un barrio de los primeros planificados en los años 50 aquí. Tiene cerca un pequeño centro de comercios (incluido un LIDL, importantísimo), y es agradable. De ahí, unos 35 minutos en T-Bana (el metro de aquí) hasta el estudio.

Sólo he estado allí de visita el viernes y empiezo a trabajar mañana. Pero bien, se le ve limpito. Al final somos CUATRO españoles, aunque tres somos becarios, con lo que nuestra supremacía se ve un poquito mermada con ello... Pero bien, se ve buen ambiente, buena luz para trabajar (ahora que hay luz) y un cafecillo a media tarde (media tarde aquí son las 3 o así, ojito con los horarios que tiene esta gente). 

Por lo demás, voy viendo por ahí cosillas por la ciudad y alrededores. Realmente ya he pasado por delante de la biblioteca de Asplund y he estado en el Cementerio del Bosque. Pero ya iré contando sucesivamente las cosas según las vaya viendo bien. 
Sí que puedo decir que me he dado un buen garbeo por el Cementerio esta mañana. Está bien, aunque sí hay que decir que sin despreciar ninguna parte, de lo más reseñable es el área que sale en la foto típica: el acceso, con las colinas enmarcando las capillas que van apareciendo. Luego, van apareciendo las distintas capillas, y el Centro de Visitantes. El ambiente que se crea, de todas formas, es muy bonito. Eso sí, lo empeoran un poco todas las señales que hay...y los coches que pasan por alguna de las vías, además del ruido de la carretera y el T-Bana, que pasan justo por el perímetro. 

Skogskapellet, en el Skogskyrkogarden.
Según vaya viendo o haciendo más cosas, iré escribiendo. Mañana es el primer día del trabajo, fecha clave. A ver qué se cuece.