domingo, 1 de diciembre de 2013

Antes llega la Navidad a Estocolmo que a El Corte Inglés.

Sábado 29 de noviembre. 12:15 de la mañana. Me encuentro en el patio del Kungliga Slottet o, en cristiano (y aquí, además, protestante), el Palacio Real de Estocolmo, y estoy viendo el cambio de guardia en versión cutre ya que, según parece (o al menos, según imágenes de mi "Guía Azul. Capitales Nórdicas"), la versión chula tiene caballos y todas esas cosas dignas de que la gente las vaya a ver. Entre el pensamiento de que estoy viendo una soberana tontería y que me pregunto hasta qué punto las escopetas de los chinos y lo que empuña esa gente pueden tener similitudes, me doy cuenta de que no siento mis orejas; más bien, unos segundos más tarde toco y noto que no es que no las sienta, sino que me duelen. Está empezando el invierno. Y tengo que comprarme ropa de abrigo. 

Cambio de guardia en Kunsliga Stolett.
Sí, es verdad que hace un mes que no escribo. Pero en mi defensa diré que es que hago alguna cosa de vez en cuándo...y que la semana pasada empecé un amago de entrada...pero que no cuajó. Me limitaba a contar cosas concretas, lo cuál estaba creando una entrada súper, súper petardo. Así que, ahí voy intentando mejorarlo un poco. 

En primer lugar, a lo que iba. Hace un frío que pela. Es cierto que no lo refleja el termómetro, pero cuando hay algo de aire, corta. Y, por otro lado, con la bajada de las temperaturas aquí (y también en España), me doy cuenta de que me vendieron bulos. Aquí no hay ni nieve, ni renos. Menudo pufo. 

Por otro lado, la vida en TVArk avanza semana a semana. Tras una semana agobiante a final de octubre/principio de noviembre terminando el cerramiento perforado de Axfast, el proyecto ha ido avanzando poco a poco. Hubo ciertas dudas en la composición del techo de un hueco de escaleras con los falsos techos...lo que generó varias opciones distintas (adivinad quién tuvo que ir haciéndolas en 3D...). 


Segundo desayuno este último lunes, en que Mårten, amablemente, trajo pan de verdad.

Por otra parte, el concurso de Örebro (un programa de 17.000 m2 entre actividades culturales y una pequeña parte de vivienda) va cogiendo una forma chula, después de aproximadamente 70 ó 80 propuestas volumétricas distintas (y sí, hicimos cada una de ellas en maqueta). Esta semana Pilar y yo hicimos un conato de diseño de unas pérgolas para una pequeña plaza que se genera entre los edificios de alrededor y dos existentes. De todas formas, hay que decir que, pese a nuestra primera aproximación al trabajo de diseño en la oficina, ya tenían algo en la cabeza, y se limitaron a rechazar educadamente lo nuevo que les dijimos...
Por último, estamos trabajando en la remodelación de dos pequeños edificios (suman unos 350 m2) en una escuela en Krabbesholm (Dinamarca). Andamos haciendo maquetas, dibujando planos base, y modelos 3D. 

Estar en la oficina un total de 9 horas al día te priva de ciertos privilegios, como el de ver la luz del sol al aire libre. Más que nada, porque a las 3 es ya de noche. Sí, a las 3. Y aún quedan 3 semanas para el solsticio... Pero bueno, se lleva bien. Incluso algún día me quedo un ratito más allá de las 6 en la oficina mirando alguna cosa para el PFC. Y he descubierto que en Kulturhuset (Casa de la Cultura, en Sergels Torg) hay un par de teclados que, si te llevas los cascos, puedes tocar. Y tienen una pequeña biblioteca con partituras, además. 


Panorámica de Sergels Torg por la noche. El edificio de la derecha es Kulturhuset.

Bien, dada la actualización pertinente de qué pasa en la oficina, paso a hablar de un tema interesante y que en la anterior entrada traté de manera superficial: salir de fiesta en Estocolmo. Creo que nos habíamos quedado en la conclusión de que no te dejas el sueldo por salir a tomar unas cervezas de vez en cuando. Cierto. Pero, ¿qué haces para tomarte unas cervezas más a menudo y no estar sangrando coronas continuamente? Pues las compras, y te las tomas en casa de alguien que tenga disponible su piso. Y aquí pasamos a un asunto interesante de ver desde afuera, terrible si lo sufres desde dentro: el Systembolaget.

¿Qué es el Systembolaget? Como su propio nombre indica, es una tienda de bebidas. Mejor dicho: es LA tienda de bebidas. Porque aquí el alcohol funciona como un monopolio del estado. Y me diréis: no, en los supermercados hay cervezas. Cierto, pero esas cervezas tienen un máximo de 3´5%.  Para comprar bebida alcohólica real tienes que ir a esas tiendas que, bien porque están repartidas en la ciudad, pero mal por sus horarios. Aún recuerdo la que se montó en Coruña cuando prohibieron la venta de alcohol a partir de las 10 de la noche, eliminando así la costumbre de comprar en el Opencor de la que se iba de fiesta. Pues bien, el Systembolaget abre hasta las 8 de la tarde por semana, y hasta las 3 (sí, no me he confundido, 3) de la tarde los SÁBADOS. Y pensaréis: qué mal funciona esa sociedad. Y os diré: tenéis toda la razón. 


Systembolaget, dentro de un centro comercial.
Por otra parte, una vez consigues un piso libre, y pillar abierto el Systembolaget (a última hora un sábado las colas pueden ser de foto (sé de quién la ha sacado)), te lo puedes pasar bien tomando algo de forma bastante asequible. Sin ir más lejos, Álex hace una fiesta en su piso de 22 m2 el sábado que viene. Así que os invito a venir a todos los que queráis. ¡Hay sitio de sobra!

Por último, trataré de hacer una pequeña aportación cultural a la entrada, que va tocando. Es cierto que salvo cosas muy contaditas, Estocolmo a nivel de piezas individuales de arquitectura no puede hacer frente a la mayoría de ciudades importantes europeas, pero aún así tiene su encanto, y puedes sacar cosas que estén bonitas. 


Sankt Jakobs Kyrya, en Kunsträdgården (S. XVI-XVII).

Ya he publicado sobre la Stadsbiblioteket, la Markuskyrka o el Skogskyrkogården (a los dos últimos he vuelto el día de todos los santos, y en el cementerio habían puesto velitas por todo el bosque. Una pasada verlo de noche), pero puedes ir sacando cosillas de aquí o allá, tipo diversas iglesias, museos, palacios, y alguna pieza aislada de arquitectura moderna. En cualquier caso, tengo bastantes cosas por ver aún (muchas de las cuáles, porque cobran entrada...)


Muestras de arquitectura reciente en Estocolmo. (De izquierda a derecha) Aula Medica en el Karolinska Institutet (Wingårdhs, 2013), Sven Harry´s (Wingårdhs, 2011) y Bonniers Konsthall (Johan Celsing Arkitektkontor, 2006).

En resumen, que Estocolmo es una ciudad muy bonita de visitar, aún cuando tenemos unas seis horas de luz al día...que serán menos aún. Sin embargo, la parte buena es que aquí tienen pinta de navideños, y hace un buen par de semanas ya que la iluminación navideña anda por ahí colocada. Así que me despido con una foto del tema... y supongo que hasta vuestras navidades, que están ahí  y para las que volveré, como el turrón. 

Drottninggatan, exterior del centro comercial Ahlens.