De un tiempo a esta parte (concretamente desde hace casi dos meses y medio), tengo cierta presión mediática para que renueve este blog. Claro está, que dicha presión es sólo por parte de familia y amigos de la familia, a la postre, a los únicos que realmente les interesan las tonterías que voy escribiendo. En cualquier caso, voy a intentar contar un poco lo que he ido haciendo últimamente, de vuelta de navidades.
 |
| Longaniza de Avilés en Casa Lin. |
Para empezar, hay que citar las últimas fiestas de Navidad, pero en ningún caso consideradas vacaciones. Uno no echa las cosas de menos hasta que no las consigue hacer y, sobre todo, acaba valorando más esos pequeños momentos como, por ejemplo, algo tan nimio como tirarse en el sofá a ver la televisión por un rato. Por otra parte, el contraste resalta cosas que la sociedad sueca no tiene, y viceversa. A saber: aquí no se lleva lo de invitar a la gente o comer de cañas y tapas, y en España no se lleva lo de salir de noche y que todas las chicas sean rubias.
Siguiendo con un orden lógico, la vuelta a la rutina me pilló, sin saber muy bien por qué, con una indiferencia máxima, aunque bien es cierto que la primera semana me costó un triunfo no dormirme en la oficina en varias ocasiones. De todas maneras, el trabajo se fue agilizando, llegando a un punto culmen hace dos o tres semanas, cuando hubo que quedarse trabajando todo el fin de semana del 25 y 26 de enero, y hasta las dos de la mañana otro día en la oficina porque había que entregar el concurso del centro cultural de Örebro. Locura de horarios, y hasta la citada localidad a entregar el viernes 31 los becarios maqueta y planos de la propuesta. Pese a no dar un duro por ello hace un mes y pico, la verdad es que no salió del todo mal. No puedo decir nada más.
Enlazo con la parte cultural de esta entrada hablando de mi nueva ciudad conocida, Örebro. Datos: se sitúa en el centro de Suecia, con una latitud similar a la de Estocolmo. Tiene alrededor de los 100.000 habitantes, y como monumentos más importantes, tiene un par de iglesias, el Castillo, la Torre del Agua (conocida habitualmente como Svampen (la seta), y que tiene un mirador con terraza, que cerraron porque la gente subía a suicidarse (true story)) y, con un poco de suerte, el Kulturkvartet de mi oficina en un futuro más bien lejano (esta gente no sabe tomar decisiones, y así las cosas tardan en construirse una barbaridad, pero también se tarda en resolver un alzado o decidir fotos para un libro...).
 |
| Nikolai Kyrka de Örebro (Siglos XIII-XIV). |
Final de los datos. Inicio de mi opinión personal. El castillo chulo por fuera, que fue lo que vimos. Lo único de más que digo, que ni se os ocurra perder el tiempo en ir.
 |
| Castillo de Örebro (Siglo XIV, reconstruído entre los XVI y XVII). |
Más cosas que haya visto nuevas... Resulta que en el Skogskyrkogården han hecho un nuevo crematorio, obra de Johan Celsing que se terminó el año pasado, que es el mismo que hizo la Bonniers Konsthall en 2006, y fuimos el miércoles de la semana pasada todos los de la oficina a verlo porque amablemente nos lo enseñaba un paisano de por allí. Es un edificio bien, de ladrillo y sin mucho alarde. De esos que los suecos dejan de lado muchas veces, y que tan bien les iría si no lo hicieran.
 |
| Nuevo Crematorio en Skogskyrkogården (Johan Celsing, 2013). |
Y hablando de lo que hacen los suecos, también he estado en la Feria del Mueble el fin de semana pasado. Es una cosa bastante grande aquí, donde exponen bastantes empresas y que mueve a mucha gente en Estocolmo, incluídas las oficinas de arquitectura y diseño, que hacen fiestas durante esa semana, en las que para nada puedes beber vino y cerveza a reventar un jueves por la noche y llegar a tu oficina a la mañana siguiente con una resaca brutal.
En cuanto a la feria en sí, imaginad la Feria de muestras de Gijón, pero sólo de muebles, en algunos casos con diseños bastante chulos. También coges papeles y catálogos de todo, y buscas al llegar, en este orden de prioridad: un plano de los stands, una bolsa para meter mierda (aquí no la había de La Nueva España, fallo, hubo que buscar más), y luego ya, comida y souvenirs que van regalando por ahí. Al final, un par de cafelitos y algún trozo de pizza conseguimos mangar por ahí.
 |
| Propaganda de la Feria del Mueble. |
El caso es que, otro punto a favor de esta sociedad sueca, los días en que abre a todo el público hay mucha gente, y eso que la entrada cuesta 250 coronas (yo, claro está, entré gratis, porque Álex distrajo nuestras entradas de entre la publicidad de uno de sus jefes).
 |
| Elementos diversos en la Feria del Mueble. |
Se ve que dos meses y medio dan para más de lo que pensaba, porque esta entrada me está quedando larguilla ya. De todas formas, hay más episodios que comentar. He estado ya dentro del Moderna Museet. Lo malo es que, al ir cuando era gratis en viernes, era ya de noche, con lo que los lucernarios de Moneo tampoco se aprecian muy allá. De todas formas, la exposición permanente tampoco era una pasada (artistas suecos, un par de Picassos, un Braque, un Munch...). Enlazo esto con que fuimos en barco desde Slussen a Skeppsholmen, la isla donde está. Y hacía mucho frío, mucho. Y nevaba.
 |
| Vista de Skeppsholmen desde el barco. |
Esto sirve para pararme a explicar que es verdad que antes de navidades no había nada de frío. Nada de nada. Apenas algún día suelto habíamos bajado de cero grados. Pues bien, una semana después de venir, bajó la temperatura de repente y estuvimos sin pasar de los 0 grados tres semanas. Y la nieve... A ver: la nieve mola. Pero mola cuando la ves en esos maravillosos parajes blancos, sobre todo si es a través de un cristal y calentito, o mola cuando está recién caída y la pisas con ganas y en cualquier momento puede empezar una pelea de bolas. No mola cuando lleva acumulada dos semanas, y es una mezcla color marrón de nieve, barro y piedrecitas que dejan por la calle para que la gente no resbale. En ese punto, no es nieve, sino MIERDA MARRÓN acumulada en la calle. Eso sí, las fotos, preciosas.
 |
| Mierda marrón. |
En esta entrada, que creo que es larga ya de sobra, me dejo en el tintero la siguiente lección sobre la noche sueca, en la que (Spoiler alert) voy a un sitio de salir por la noche sueco pagando mi entrada y todo. En cualquier caso, espero escribir pronto, ya que tendré que contar. Mañana me voy a Londres, primero de tres viajes en los próximos dos meses. Pero eso es otra historia, y ya la contaré más adelante...
 |
| Bosque y lado congelado en Råcksta. |