miércoles, 23 de octubre de 2013

La vuelta a la tecnología, la noche estocolmesa y otras historias.

Está claro que, quien dice un par de días, dice dos semanas...o casi. No pasa absolutamente nada. Lo que tiene la vida en un lugar en el que hace un frío que pela y que a las 5 de la tarde es casi de noche (se nota muchísimo que cada día anochece más pronto) es que, al margen de la larga jornada de trabajo, tampoco haces una barbaridad más durante el día. Diréis: ¿y por qué no te vas a ver alguna cosa, o algún museo? Pues fácil: porque las actividades outdoor ha llegado un punto en que son prácticamente para valientes, y porque para entrar en un museo, salvo en ocasiones contadas y momentos señalados, nadie te libra de pagar tus 100 coronas por entrar (a estas alturas no debería tener que hacerle la traducción a nadie, pero 100SEK=11,5EUR (aprox).

De todas formas, sí que alguna cosa he hecho. Aparte, en la anterior entrada me había quedado en el día del apagón digital. Esa semana siguiente fue un poco extraña, aparte de terriblemente tediosa. Día tras día llegaba a casa para comprobar que seguía sin internet... Así que, ni series ni nada... Por lo menos, me leí Los Hombres Que No Amaban a Las Mujeres. Opinión personal: es un libro muy entretenido (tanto, que me estoy leyendo la segunda parte de la trilogía), pero de bien escrito...no está muy allá, la verdad. Y, por cierto, si hay algún interesado, la primera foto que puse en la entrada anterior es una vista de Götgatan, que es la calle donde está la redacción de la Millennium. La calle de mi estudio es una bocacalle que está más o menos al otro lado de la calle, hacia el sur de Södermalm (Blekingegatan, concretamente). 

Esa semana, también fui con Adolfo un día al salir del trabajo a ver la biblioteca de Asplund por dentro (el primer fin de semana fui, pero a las 5 de la tarde en sábado ya había cerrado...). La verdad es que es un edificio que hace justicia a su reputación. A falta de verlo de día, el espacio central, aún iluminado artificialmente, es gential. La decoración está muy cuidada en todo el edificio y da un poco el contrapunto con la simplicidad de la volumetría (después de todo, es un prisma con un cilindro encima). De ahí la importancia de un edificio de mediados de los 1920: de la modernidad que se ve en un edificio de concepciones, desde muchos puntos de vista (ejes de composición, decoración...), clásicos. 

Panorámica del espacio central de la Stockholms Stadsbiblioteket (Erik Gunnar Asplund, 1928).

Esa semana también dibujé un poco, concretamente un día en que estuve un rato en la isla de Skeppsholmen (que es donde está el Moderna Museet, de Moneo, y al que no he entrado aún porque quiero prepararme la visita; la entrada son 100 coronas). Visité la Skeppsholmskyrka, que es una iglesia de planta octogonal, de la primera mitad del siglo XIX. Es de espacio central, con interior típicamente neoclásico y cúpula con casetones. Sin más. Lo interesante fue que cuando entré, había una orquesta que parecía de un conservatorio o una escuela de música, y estaban tocando un fragmento de la OST de En Busca del Arca Perdida.

Skeppsholmskyrkan (S.XIX), en la isla de Skeppsholmen.

La semana siguiente volvió internet. Y justo el día en que volvió y que escribí la anterior entrada, fuimos a una especie de sarao sueco de una empresa de diseño en su workshop, al oeste de Södermalm, en un local dentro de un conjunto fabril reaprovechado para oficinas muy chulo. Se lo montan bien. Fiesta desde las 3 de la tarde a las 10 de la noche. Y lo importante: cervezas y burritos gratis. Fuimos los cuatro becarios y Måns, que es uno de los arquitectos del estudio. Estuvo chulo tomar ESTRELLA DAMM en Estocolmo y sin pagar un duro... No es muy común. A Tomek, el polaco, le vamos enseñando a hablar español poco a poco. Ese día aprendió a decir "cerveza". Y hoy nos sorprendió con un "joder, me cago en todo". Pensé que me moría de risa. 

Sarao en la Workshop.
Diversos productos, con botellas de cerveza y media cabeza de Adolfo, dando escala.
Ese fin de semana (sitúo, hablo del correspondiente a los días 12 y 13 de octubre), fuimos al parque natural de Tyresta, que está como a tres cuartos de hora en transporte público del área de T-bana (metro) de Estocolmo. Estuvimos todo el día caminando por allí. Es un lugar muy guapo de visitar, y además tuvimos buen día. En cualquier caso, en invierno habrá que hacerle otra visita con todo nevado a ver qué tal está. Muy impresionante el área que se quemó en un incendio en 1999, en medio del parque. Está en medio de una ruta, y es un fragmento del camino en que desaparecen todos los árboles, y sólo hay vegetación "baja". Adjunto foto. 

Lago Stensjön, en el Parque Nacional de Tyresta.
Zona quemada en 1999 del Parque Nacional.
El mismo sábado, por la noche, Tomek, Adolfo y yo salimos a tomar unas cervezas por ahí. Capítulo aparte aquí. La noticia es: se pueden tomar unas cervezas por Estocolmo por ahí sin que te salgan agujeros en los bolsillos. Eso sí, hay que saber lo que pedir y dónde buscar. El cálculo es que nos tomamos en un bar dos cervezas de caña, por 39 y 49 coronas y tamaño 400 y 600 ml. Así que pagamos en total 88 coronas por un litro de cerveza en un pub de noche. NO ES TAN TAN CARO. 
El problema: a la una y poco tocan una campana (Last call!!!). Para ese momento, ya habíamos estado hablando un rato con una sueca que parecía que le tiraba la caña a Adolfo en primera instancia, pero que a los cinco minutos nos presentó a su novio. Lo interesante es que nos invitó a snus. ¿Qué es snus? Son como unas pastillas con envoltorio que te metes debajo del labio. En teoría son de tabaco. Osease, que te las metes debajo del labio y la sensación es como si fumaras...o algo así. Mentira cochina. Al principio tienes una sensación extraña...para acabar derivando en que cuando me levanté a por la segunda cerveza me empezó a entrar una sensación extraña como de...¡querer ir a vomitar al baño! El caso es que el snus ese es muy común aquí. Uno de mis jefes, por ejemplo, está todo el día con él. Lo venden en el supermercado, y creo que está a unas 55 coronas la cajita de 25. Y dura dos horas. Un chollazo, vamos.
Este último sábado salimos a por una cerveza también, y a la 1 y poco nos echaron del sitio. ¿Qué hacer después de eso? Entrar a las discotecas de aquí. ¿Qué pasa? Hay colas, y muchas de ellas cobran. Aunque habrá que intentar colarse algún finde de estos...

La entrada es ya de una dimensión razonable, así que me guardo las cosas del estudio y algún detalle más para la próxima. Sólo un par de cosillas más. Uno: ¡que alguien me mande por dios una ayuda para pasar del nivel 65 del Candy Crush, que soy un fenómeno, pero si nadie me manda eso por facebook no puedo pasar! Dos: en la oficina hemos hecho una especie de porra sobre este concurso de arquitectura http://www.nobelcenter.se/program/design-proposals-2/, a ver quién acierta de qué oficina es cada proyecto. El que quiera hacer otra, ¡que me comente y apostamos algo! Y tres: dejo la definición gráfica de andar por la calle, tomada el sábado pasado. ¡Un bratzo!

Estación de T-Bana de Medborgarplatsen, sábado 19. Al irme a casa a las 2, ya eran -3...

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