Hace semana y dos días escribía que no hacía un frío que pelaba...aún. Y era verdad. El verano declinaba pero aún se resistía a irse en Estocolmo. Pues bien, al día siguiente de escribir, llegó el Otoño. ¡Y llegó fuerte!
Ese día, domingo, puse el despertador para las 7:00AM. Pues no sé cómo, pero a la mañana siguiente me desperté a las 8:08, me tiré litera abajo, ducha, etc...para descubrir cuando salgo a la calle que está lloviendo a cántaros y que habíamos cambiado de estación abruptamente aquella noche. Prisas, mojadura, T-Bana (metro) y entrada al primer día de trabajo hecho un pitín. Konrad, mi contacto, me recibe y me da las instrucciones básicas del estudio, tareas de los internos, etc.
Total: me siento, y empiezo a trabajar en el que es mi escritorio desde hace una semana. Súper amplio, con buena pantalla, y un ordenador que tampoco pensemos que es una maravilla. Pero con una red interna de la oficina que funciona bastante bien, y donde hay una INGENTE cantidad de información de proyectos actuales y pasados que, por aquello de la confidencialidad y de contrato, no puedo divulgar (por si a alguno, y tengo algún nombre en la cabeza, se le ocurre pedirme que pase cosillas).
Los internos, que por el momento somos Adolfo (que estudió en la escuela, ¡mira que es pequeño el mundo!), Pilar (de Pamplona, pero que estuvo un año en la escuela también) y Tomek (es polaco, también estuvo un año...no, es coña) tenemos que, además de hacer nuestro trabajo de arquitectos, tener más o menos abastecida la cocina (siempre hay bastantes cosas para comer), tener café hecho, tirar la basura y poner el lavavajillas.
El tema del idioma es curioso, porque es un poco como de separación de castas. Por un lado, están los arquitectos, que hablan sueco entre ellos (incluso Carmen, que es española), y los internos, que hablamos español entre nosotros (menos con Tomek, claro). Por último, entre castas nos comunicamos en inglés.
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| Foto de la oficina, casi desde mi punto de vista actual. Es un poco antigua, ahora todo está algo más despejado y mejor amueblado, pero sirve para dar una idea. |
En lo puramente arquitectónico, de momento he hecho un levantamiento de la volumetría de un área de Estocolmo para visualizar la implantación de una especie de tiendas de IKEA, aunque es un proyecto que no tenemos muy claro ninguno de qué va exactamente. Luego he hecho una recopilación de obras como referencia para un edificio de viviendas de ladrillo de planta curva, y llevo una semana con un 3D súper puñetero de un edificio en Upsala (www.tvark.se/axfast/). Resulta que al final se cambia el cerramiento de vidrio por una doble piel, con la exterior de chapa perforada. Pues cada pequeño cambio que se va haciendo y que vamos viendo en el proyecto me lleva un mundo, y poco a poco voy renegando y acordándome de los inventores del SketchUp uno por uno...
Por lo demás, me voy haciendo ya a la rutina de la oficina. Entrar algo antes de las 9. Un café. A las 12 y poco la gente come, o se va a comer, cosa que aún me voy resistiendo a hacer, aunque a la 1 como muy tarde, comiendo. Un rato después, otro café, y a las 5 y algo, un poco de pan sueco con queso (cortesía también de la oficina, ¡la gente allí come un huevo!), y a las 6 ó 6 y algo, para casa.
¡Que ya tengo casa! Vivo con un sueco que se llama Jörgen, y bastante bien. Problema, que es bastante caro y tardo 45 minutos desde el portal a la entrada del estudio, así que en un tiempo si me surge algo bien por ahí, habrá que estar atento para hacer un cambio. Estoy en una zona que se llama Vällingby, que es un área residencial de las primeras planificadas en Estocolmo, allá por finales de los 50 o principios de los 60. Hay un área comercial dispersa en varios edificios distintos donde hay un poco de todo: tiendas de ropa, H&M (imprescindible), McDonald´s, LIDL (también imprescindible)...
Me mudé aquí el miércoles pasado, y aún se estaba bien. Había fresquillo.
Ayer empezó el invierno. Y hace un frío que pela, pero lo dejo para la siguiente entrega. Hay 5ºC fuera ahora mismo, y esta semana las mínimas van a tender hacia los 0ºC. ¡Al loro!


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